jueves, 1 de mayo de 2014

AUSENCIA


Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.



Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899 - 1986 Ginebra)

RIMAS



 RIMA XLIX

  Alguna vez la encuentro por el mundo, 
        y pasa junto a mí; 
y pasa sonriéndose, y yo digo: 
        —¿Cómo puede reír?

  Luego asoma a mi labio otra sonrisa, 
        máscara del dolor, 
y entonces pienso: —Acaso ella se ríe, 
        como me río yo.



 RIMA XXIX

  Sobre la falda tenía 
    el libro abierto; 
en mi mejilla tocaban 
    sus rizos negros; 
no veíamos letras 
    ninguno creo; 
mas guardábamos ambos 
    hondo silencio. 
¿Cuánto duró?  Ni aun entonces 
    pude saberlo. 
Sólo sé que no se oía 
    más que el aliento, 
que apresurado escapaba 
    del labio seco. 
Sólo sé que nos volvimos 
    los dos a un tiempo, 
y nuestros ojos se hallaron 
    ¡y sonó un beso!

                      *
Creación de Dante era el libro; 
    era su Infierno. 
Cuando a él bajamos los ojos, 
    yo dije trémulo: 
—¿Comprendes ya que un poema 
    cabe en un verso? 
Y ella respondió encendida: 
    —¡Ya lo comprendo!




Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla 1836 - 1870 Madrid)

martes, 1 de abril de 2014

ABRIL A LAS FLORES

Este primaveral mes de Abril lo hemos inundado de color y de fragancias, se ha vestido de campos verdes donde las flores empiezan a crecer y a abrirse mostrándonos un maravilloso espectáculo natural y visual.

Este mes de Abril nuestro Cuaderno de Poesía, nuestro blog poético y cultural lo hemos dedicado a "las flores".

UN ESTALLIDO DE COLOR


Un estallido de color que se abre con el día,
amanecer de cromáticos pétalos delicados
que puntean irregularmente los verdes campos,
estambres maduros de dulce polen que revientan
y espolvorean el aire perfumado de la primavera.

Revoloteo de mariposas y zumbidos de abejas
que merodean entre las amapolas mas risueñas,
zarzas espinosas entre árboles tiernos en flor,
revuelos de margaritas y trigales que danzan a su son.

Un estallido de color de emergente naturaleza
que parece haber rejuvenecido de vida la pradera,
pajarillos alegres que juegan entre las riberas,
sol radiante que se mira en un riachuelo de agua fresca,
lomas esbeltas y valles profundos bajo ellas,
el paraíso mas idílico y esplendoroso de la tierra.

Flores amarillas, rosa, blancas, rojas o violetas,
flores de vida de un día y flores que de noche se cierran,
pero permanecen dormidas custodiadas por las estrellas,
estallido de un campo andaluz pintado de primavera,
flores preciosas y coquetas de las especies mas diversas,
quien fuera cielo azul y limpio  para  tenerlas ...


José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Bda 1964)


PEQUEÑA CANCIÓN


Amor y primavera
son una cosa igual,
y cada cual lo sabe a su manera:
Vos, señora, pasando por mi acera;
yo, cuidando del rosal.

Es la única cosa
que exista entre los dos:
Vos que pasáis, feliz de ser hermosa,
yo, esperando que nazca alguna rosa
digna de vos...


José Ángel Buesa  (Cienfuegos, Cuba 1910- 1982 Stº Domingo, República Dominicana) 

BALADA DEL TULIPAN NEGRO


                I
Karl Gustav Van der Meyer
era un gran jardinero.

Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos,
de canales y zuecos,
Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños
en la penumbra de su invernadero.

Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria
de un tulipán fastuosamente negro,
íntegramente negro, como las noches árticas,
como un luto total en terciopelo.

Y era así, día a día y año tras año.
Y su sueño era un sueño.

Pero él, imperturbable, regaba sus macetas,
meditando en abonos y en injertos.
(A veces, distraído, se guardaba los bulbos
en los bolsillos del chaleco...)

Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente,
vio blanquear sus cabellos.
Pasó el amor un día y él se encogió de hombros,
para seguir soñando con tulipanes negros...
                II
Pero, una noche, alguien saltó la tapia.
Alguien, con un puñal.
Y el jardinero
cayó de bruces sobre sus macetas,
muerto.

Y alguien cavó en la tierra,
y echó el cadáver y tapó aquel hueco.

Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre
en la penumbra de su invernadero.
                III
Ah, pero un día, un día
se vio brotar del suelo
un tulipán de luto,
fastuosamente, íntegramente negro.

Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria,
pues la abonó su propio cuerpo.

Karl Gustav Van der Mayer
no supo que su muerte le dio vida a su sueño...

(Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos
en los bolsillos del chaleco...)
                IV
Por los viejos canales siguen pasando barcas,
y aún giran, como entonces, los molinos de viento.

Las muchachas sin novio regresan del domingo
entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos.

Ah, y, sin embargo,
Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!

José Ángel Buesa  (Cienfuegos, Cuba 1910- 1982 Stº Domingo, República Dominicana)