viernes, 7 de noviembre de 2025


 

LUNATICA


La luna reina del valle andaluz
se asomó hasta el río de los moros
a despedir a ese sol que se zambulle
en una eclosión de destellos de oro.
 
El dia irremediablemente se acababa
en la villa de las torres frente al mar,
un tenue olor a bodega entre casas encaladas,
sueños de navegantes e historias olvidadas,
campanarios, conventos, palacios, tabernas,
leyendas de suspiros por la ciudad más deseada.
 
Mientras,  los juanelos regresaban
con su carga fresca de mar del día,
dibujando esas espumosas estelas
hacia Bonanza pasando por Bajo Guía.
 
Oscuridad paulatina entre los  pinos,
horizontes marismeños del fondo
avistados hacia el norte tras las salinas,
un Guadalquivir mas bello no había,
mientras las luces se esconden en el agua
y la tarde sanluqueña caía.
 
En pocos instantes,
una penumbra blanca espectro de luna
arrullaba a las estrellas arriba,
poniendo a la noche andaluza
una pintura de anochecida.
 
Nueva, creciente, menguante,
o tan llena como una esfera incombustible
que apagará la mañana tras la madrugada,
los enamorados quieren conseguirla,
y los niños quieren abrazarla,
luna preciosa sobre mi pueblo,
esa protección de lunática mágica.


 José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Barrameda,  Noviembre 2025)

 


lunes, 8 de febrero de 2021

CARTA A UN PADRE BUENO


 

Naciste en una tierra de sol, de casas blancas del sur, de olores a bodega y Guadalquivir. 

Te criaste pobre pero feliz entre huertos, cortijos y viñedos, como era habitual en esos tiempos, yendo más bien poco a la escuela y empezando a trabajar duro desde muy joven.

Un matrimonio feliz  con una sanluqueña guapa, una hija malita de ojos expresivos y luego vino un varoncito gordito, travieso y rebelde ...

Con una maleta, un traje, un sombrero y unas botas que era lo único que tenías, como muchos otros tuviste que partir en un tren con destino frio y lejano, para trabajar en Alemania durante cuatro largos años; tiempos de postguerra y emigración para que a tu familia no le faltase de comer.

Unos años más tarde, ya de vuelta,  tu fuerza y tu espíritu incansable y trabajador, huyendo de las necesidades de nuestra tierra, trasladó toda tu familia muy al norte, a orillas del Ebro,a un lugar de fabricas, obras nuevas y campos de viñedos de Rioja. Allí perdimos a nuestra hermana pero pronto nació otra niña, moderada, tranquila, responsable y humana que te cuido como nadie hasta el final.

Vuelta a Cádiz  tras una década de trabajo y de vida de familia obrera en la fría y prospera Álava que se sumó a toda una existencia humilde, sencilla, hogareña, unida.

Allá donde fue y estuvo, fue apreciado, reconocido y querido por su nobleza, por su talante alegre, su verbo andaluz, su esfuerzo generoso y disciplinado allá donde trabajó, por su vida sana siempre alejada de vicios y malas costumbres, por todas esas cosas buenas e importantes que dejan huellas imborrables en el recuerdo de las personas.

Te fuiste apagando y consumiendo tras una larga enfermedad, tranquilo, casi sin quejarte, tal vez ya casi no te quedaban fuerzas tras esa vida de lucha y extensas jornadas de trabajo para sacar a tu familia adelante.

Nos dejaste demostrando tu fortaleza rondando los noventa, dejándonos un ejemplo de lucha, generosidad, honradez y de todas esas cosas que poco a poco marcan o escriben el camino vivido hasta el final.

Te echaremos de menos Rubio, Pepe, Bochi, Papa'. Descansa en paz, nos dejas un ejemplo de vida que nunca  podremos igualar ...

 

PD: Fotografia haciendo el servicio militar en el Cuartel de Caballería de Pineda (Sevilla). Años 50.

viernes, 13 de abril de 2018

RECUERDOS DEL NORTE




Recuerdos y añoranzas del norte,
de aquellas tierras para un andaluz tan lejanas,
un entorno y unas costumbres tan diferentes
en el otro extremo  de España.

Recuerdos de unas altas montañas
abrazando a una llanada,
recuerdos de campiñas, de prados verdes,
de bosques frondosos de matorral y haya,
de ganado vacuno y de ovejas lachas,
recuerdos de musgo húmedo, de setas y charcas,
recuerdos de los pequeños pueblecitos de piedra de Álava.

Sabor a pincho con vino tinto, sidriña o chacolí,
a morcillas de arroz y a queso idiazábal,
a guisos de caracoles y a chuletones a la brasa,
sabor a  pan de pueblo, a pacharán y  gosua,
a calimocho y  a ambiente de taberna vasca.

Recuerdos de polígonos industriales,
a las sensaciones de las zonas prosperas, 
a trasiego de obreros temprano camino de las fábricas,
a camiones cargados y a chimeneas que humeaban
entre los valles verdes y las montañas nevadas.

Carreteras y senderos llenos de ciclistas,
frontones de pelota, niños jugando  y deportes regionales,
Me acuerdo de sentir  la energía del hablar euskera,
de mástiles por doquier  hondeando ikurriñas por bandera,
recuerdos de ciudades ajardinadas, limpias y modernas.


Recuerdos de buenas gentes,
de compañeros y amigos amables y hospitalarios,
recuerdos de tantos detalles, atenciones y regalos
que pronto sacaron a la luz la nobleza de los vascos.
Recuerdos de un estadio nuevo, frio, majestuoso,
donde jugaba un equipo albiazul recio y vigoroso,
recuerdos de las fiestas, de actuaciones en la plaza
de cortejos y desfiles de neskas, blusas y charangas,
Celedón, el  Olenchero, la Virgen Blanca,
pañuelos al cuello  y  chapelas encasquetadas,
sensaciones de todo aquello que formaba parte de sus vidas,
de sus tradiciones tan arraigadas.

Recuerdos, recuerdos bonitos del norte,
una tierra diferente, fría, lluviosa, verde y muy lejana.
un sitio donde las raíces, la hospitalidad y el progreso
son sus  señas de identidad mas vivas, mas claras.
Euskadi, un lugar para volver, como mi segunda patria.






José Manuel Monge Alvarez  (Sanlúcar de Barrameda 1964)

miércoles, 5 de julio de 2017

DE LA MAR



DE LA MAR

De la mar de la vida
del universo de las  caracolas y las algas,
del reino de la sal y las espumas,
el mundo de la inmensidad,
de la fuerza y la bravura.

De la mar de las mareas
de los arrecifes de corales,
el final del agua de los glaciares
de la mar en calma o revuelta de tempestades,
del reino del plancton  y  las especies.
del caladero de los bancos de peces,
del origen natural de muchos bienes.
La mar de la riqueza,
de las profundidades,
de sueños de travesías de navegantes,
la mar mas inexplorada  e intrigante.

Mares calidos, mares helados,
mares oscuros y mares de luz,
mares verdosos y mares azules,
mares de soles enterrados y de  luces sumergidas,
mares del norte y los mares del sur.

Mar de romance, mar de sirena,
mares de enamorados al atardecer,
mares que pueden significarlo todo,
mares de tragedia,
mares de aventuras,
mares de inspiración.

Infinita grandeza de agua salvaje,

la fuerza de la vida de la mar.

José Manuel Monge Alvarez (Sanlucar de Barrameda) Octubre 1964

viernes, 19 de mayo de 2017

Ausencia




AUSENCIA

No podría soportar el tenerte lejos,
no poder contemplarte y escrutarte minuciosamente cada día,
no sentirte respirar y expresarte con ese tono tuyo dulce y cálido,
no poder tenerte cerca de mi con tu sensual y frágil compañía,
sin tener tu torso esbelto y esa quietud absorbente que se bebe mi vida.

No podría soportar tenerte ausente,
ocupando siquiera un rinconcillo apartado en mi pensamiento,
no podría tener un mundo de espacio y de distancia de por medio
que me impida estar cerca de tu piel suave y de tu pelo,
de tu tímida mirada enamorada tras esos ademanes discretos,
no podría estar lejos de esa sonrisa de amante y de amor primero.

No podría ser un loco solitario,
un espíritu errante que la recuerde y la busque por cada instante de mi vida,
que la siga queriendo con la fuerza insoportable del principio,
cargado de las caricias y de los besos que se quedaron conmigo,
repleto y preso por un mundo de detalles y de los poemas mas tiernos,
con un lugar lleno de vivencias felices y la imagen nítida de su recuerdo.

No podría soportar tenerte ausente,
no podría ser la mitad solitaria de una doble vida,
ni un destino perdido en caudales divagados,
no podría dejar de ser un loco cuerdo ensimismado,
no podría dejar de ser el ser de la tierra mas romántico y enamorado.


José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Barrameda 1964)

viernes, 1 de agosto de 2014

RECUERDOS


Recuerdos de una vida concebida a orillas del Guadalquivir,
de media infancia emigrada a las verdes tierras del norte,
recuerdos de juegos entre viñedos de Rioja y campiñas exuberantes,
de campas llenas de montones de leña recién cortada traída del monte.

De un colegio lleno de caras asustadizas de chiquillos llegados de pequeñas aldeas,
de bolsas de canicas y batallas de castañas amargas caídas de los árboles,
de cabañas de madera hechas de retales de ramas sobre una vieja higuera,
de pantalocillos cortos y cachas rojas por el picar de las ortigas de las veredas.
De andar entre las humeantes fabricas rebuscando entre los desechos
para hacer espadas y capas de los superhéroes de novelas y tebeos,
recuerdos de riachuelos cristalinos que zigzaguean entre las huertas,
como me acuerdo de aquel rebuscar de higos, de almendras mollares y cerezas,
recuerdos de los bailes y de aquellos encierros apasionantes durante las fiestas.

Recuerdos de una vuelta a la blanca y radiante Andalucía,
a un viejo y recto colegio y al ruidoso piso de adoquines de la calle Barrameda,
a rebanadas de pan de panadero con manteca y juegos en la casapuerta,
de distraerse viendo pasar gente para los toros y a las niñas casaderas,
de idas y venidas al cole con tacos de libros de texto apoyados en la cadera,
de cines de verano y largos partidos de fútbol en la playa si bajaba la marea,
recuerdos de zapatillas viejas, balones pinchados y rodillas desconchadas,
de andar entre nabazos, callejuelas y  barrios marineros haciendo trastadas,
recuerdos de multitud de amigos muy pobres y vivencias felices de la infancia.

Un noviazgo romántico, su trabajo en la tienda y el mío en el campo,
años de ilusión inusitada y la construcción a mano de nuestra casa,
una boda discreta y la planificación de una humilde familia sanluqueña,
años felices y dos hijos preciosos que alegraron y llenaron nuestra morada,
dos décadas de trabajo estable y la misma lucha de supervivencia incontrolada,
esos viajes con mi niño a ver a la  Leti jugar por los campos de tercera,
una vida sencilla, el criar y ver crecer a los hijos de la forma más plácida,
el envejecer juntos en el sitio donde un río moro flirtea con Doñana,
donde sentados los recuerdos de una vida se ven pasar despacio,
de la forma más clara …


José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Barrameda 1964)

VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS


  Volverán las oscuras golondrinas 
en tu balcón sus nidos a colgar, 
y otra vez con el ala a sus cristales 
        jugando llamarán.

  Pero aquellas que el  vuelo refrenaban 
tu hermosura y mi dicha a contemplar, 
aquellas que aprendieron nuestros nombres... 
        ¡esas... no volverán!

  Volverán las tupidas madreselvas 
de tu jardín las tapias a escalar, 
y otra vez a la tarde aún más hermosas 
        sus flores se abrirán.

  Pero aquellas, cuajadas de rocío 
cuyas gotas mirábamos temblar 
y caer como lágrimas del día... 
        ¡esas... no volverán!

  Volverán del amor en tus oídos 
las palabras ardientes a sonar; 
tu corazón de su profundo sueño 
        tal vez despertará.

  Pero mudo y absorto y de rodillas 
como se adora a Dios ante su altar, 
como yo te he querido...; desengáñate, 
        ¡así... no te querrán!




Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla 1836 – 1870 Madrid)

ELEGIR MI PAISAJE


Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.


Mario Benedetti (Uruguay 1920 – 2009)

AUSENCIA


Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.



Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899 – 1986 Ginebra)

RETRATO


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido 
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, 
más recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo 
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar.


Antonio Machado (Sevilla 1875 – 1939 Francia)

domingo, 1 de junio de 2014

JUNIO A LOS LIBROS

Este mes de Junio nuestro Cuaderno de Poesía, nuestro blog poético y cultural viene cargado de lectura, de volúmenes llenos de palabras, de frases, de párrafos y de versos. Este mes de Junio nuestro blog viene lleno de hojas repletas de mensajes escritos, de información, de conocimientos que encierran toda la fuerza inagotable del saber.

Este mes de Junio nuestro Cuaderno de Poesía lo hemos dedicado a los Libros.

UN LIBRO


Un libro repleto de juguetonas letras que habitan por páginas infinitas,
de curiosos párrafos que bailan con estrofas medio escondidas,
hojas llenas de secretos y enigmáticos mensajes cargados de contenido,
de palabras hábiles en el interior de unas frases llenas de vida,
dentro de la caja más llena, más sabia y más sorprendente que exista.

Datos e historias de saber almacenado oculto dentro del papel,
a base de signos, de letras, de grabados entre legajos de tinta,
ese afán del beber ávido secuencial de páginas releídas,
el poder de la palabra perenne que queda viva de por vida.

Compañero de solitarios, de estudiosos apasionados,
de lectores noveles o de viejos que manejan volúmenes casi olvidados,
libros de diferentes estilos, edades e idiomas, infinitos temas,
el camino mas directo a la consulta sobre la materia mas suculenta,
las fuentes frescas de las puertas del saber de par en par abiertas.

Ojos lectores cansados de un sueño de lecturas que no paran,
ojos que están sumergidos en un mundo de pasajes e historias
que recibe una mente alimentada de libros entre las manos,
títulos sorprendentes, prólogos atrayentes, comienzos apasionados,
contenidos interesantes ante los finales mas inesperados.

Libros de consulta, de historia, de cultura, de novela o de poesía,
libros abiertos al mundo, fuentes de sabiduría.

José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Barrameda 1964)

MIS LIBROS


Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.



Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899 - 1986 Ginebra) 

UN LECTOR


Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899 - 1986 Ginebra) 

EN EL LIBRO LUJOSO


En el libro lujoso se advierten
        las rimas triunfales:
bizantinos mosaicos, pulidos
        y raros esmaltes,
fino estuche de artísticas joyas,
        ideas brillantes;
los vocablos unidos a modo
        de ricos collares;
las ideas formando en el ritmo
        sus bellos engarces,
y los versos como hilos de oro
        do irisadas tiemblan
        perlas orientales.

¡Y mirad! En las mil filigranas
hallaréis alfileres punzantes;
        y, en la pedrería,
        trémulas facetas
    de color de sangre.

                 

Rubén Darío (Nicaragua 1867 - 1916)

jueves, 1 de mayo de 2014

MAYO DE AUSENCIA

Este mes de mayo, nuestro Cuaderno de Poesía, nuestro blog poético y cultural se ha llenado de un aire de ausencia, de un espíritu romántico y temeroso por la perdida o el alejamiento de la persona amada.
Amores eternos que se separan, amores imposibles no correspondidos o que nunca llegan a encontrarse... todo lo que rodea a esa congoja que nos embarga cuando se está apartado o lejos del ser querido.

El ingenio poético de Benedetti, la técnica hábil de Borges o la personalidad sensible de Becquer tocando este tema, son buena prueba de ello ...

AUSENCIA



No podría soportar el tenerte lejos,
no poder contemplarte y escrutarte minuciosamente cada día,
no sentirte respirar y expresarte con ese tono tuyo dulce y cálido,
no poder tenerte cerca de mi con tu sensual y frágil compañía,
sin tener tu torso esbelto y esa quietud absorbente que se bebe mi vida.

No podría soportar tenerte ausente,
ocupando siquiera un rinconcillo apartado en mi pensamiento,
no podría tener un mundo de espacio y de distancia de por medio
que me impida estar cerca de tu piel suave y de tu pelo,
de tu tímida mirada enamorada tras esos ademanes discretos,
no podría estar lejos de esa sonrisa de amante y de amor primero.

No podría ser un loco solitario,
un espíritu errante que la recuerde y la busque por cada instante de mi vida,
que la siga queriendo con la fuerza insoportable del principio,
cargado de las caricias y de los besos que se quedaron conmigo,
repleto y preso por un mundo de detalles y de los poemas mas tiernos,
con un lugar lleno de vivencias felices y la imagen nítida de su recuerdo.

No podría soportar tenerte ausente,
no podría ser la mitad solitaria de una doble vida,
ni un destino perdido en caudales divagados,
no podría dejar de ser un loco cuerdo ensimismado,
no podría dejar de ser el ser  de la tierra mas romántico y enamorado.


José Manuel Monge Alvarez (Sanlúcar de Barrameda 1964)

AMOR DE TARDE


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.



Mario Benedetti (Uruguay 1920 - 2009)

AUSENCIA


Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.



Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899 - 1986 Ginebra)

RIMAS



 RIMA XLIX

  Alguna vez la encuentro por el mundo, 
        y pasa junto a mí; 
y pasa sonriéndose, y yo digo: 
        —¿Cómo puede reír?

  Luego asoma a mi labio otra sonrisa, 
        máscara del dolor, 
y entonces pienso: —Acaso ella se ríe, 
        como me río yo.



 RIMA XXIX

  Sobre la falda tenía 
    el libro abierto; 
en mi mejilla tocaban 
    sus rizos negros; 
no veíamos letras 
    ninguno creo; 
mas guardábamos ambos 
    hondo silencio. 
¿Cuánto duró?  Ni aun entonces 
    pude saberlo. 
Sólo sé que no se oía 
    más que el aliento, 
que apresurado escapaba 
    del labio seco. 
Sólo sé que nos volvimos 
    los dos a un tiempo, 
y nuestros ojos se hallaron 
    ¡y sonó un beso!

                      *
Creación de Dante era el libro; 
    era su Infierno. 
Cuando a él bajamos los ojos, 
    yo dije trémulo: 
—¿Comprendes ya que un poema 
    cabe en un verso? 
Y ella respondió encendida: 
    —¡Ya lo comprendo!




Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla 1836 - 1870 Madrid)